C’est cool être bi

8 09 2008

El otro día vi que se le salían los ojos de las órbitas cuando anuncié mi retorno al mundo hetero. Mire, no me irá a decir que es una de esas personas con obsesión freudiana y que va a empezar a interpretar mis sueños en base a simbolismos fálicos o vaginales o algo así. No se equivoque, yo no soy de esa gente. He leído a Freud y más bien me parece una gran chorrada que hoy sólo se publicaría en la sección de autoayuda. Más Platón y menos Prozac y La interpretación de los sueños todo en la misma estantería, publicado por la misma editorial. El siglo XX nos ha agotado con sus charlatanes que traían métodos de salvación infalibles y terapias alternativas que iban a curarnos a todos de esta pesadilla… ¡y han fracasado! Freud inclusive. Aunque no le negaré que la imagen del diván y el psicoanalista ha triunfado en el cine, seguramente gracias a Woody Allen. Esa no sería una cosa que yo destacaría en positivo de su cine. Desolé.

Pero puedo entender que un hombre de su edad no haya comprendido esto de la vuelta a la heterosexualidad. De hecho, no es una vuelta, yo siempre he estado en el mercado hetero. Evidentemente, faltaría más. No es una vuelta, sino la constatación de que caí de nuevo en las redes de una mujer. Últimamente me había dejado engatusar más a menudo por tipejos bien parecidos, masculinos, con tendencia a interesarse por las personas de su mismo sexo. Otramente llamados gays y un montón de apelativos despectivos más que si quiere podemos enumerar un día. ¿Eso le parece mal? No, claro, a usted que le va a parecer. No opina. Mire, lo cierto es que puede resultar algo extraño que una persona se declare bi para alguien de su edad, pero en la generación de los 20, la mía, es casi una obligación. No se puede vivir en la ciudad más cool de Europa, con el permiso de Berlín, la ciudad con más ambiente homosexual, más liberal, más abierta, más tolerante… y no confesarte, al menos, bisexual. Entiéndame, no se trata de una bisexualidad activa en todos los casos. Hay gente que lo toma como la confirmación de que si sucediera el temido encontronazo con alguien del mismo sexo, pues no nos íbamos a escandalizar. O sea, la teoría de la mente abierta. No importa que usted esté al 100% seguro de que le gustan las mujeres. ¿Cuando las ve desnudas se excita? Bueno, eso es lo normal y deseable, ¿no? Yo no le digo que se tenga que fijar ahora en los hombres, ni tan siquiera tiene que ponerse un video gay para ver si se excita. ¡Déjelo correr! Simplemente, afirme que su apertura de mente no le impediría tener relaciones con un hombre si se diera el caso, aunque de momento parece que tiende usted a preferir las mujeres. Ser bi es guay y, en Barcelona, es casi una conditio sine qua non para estar al día.

La verdad verdadera es que tampoco hay tanta diferencia entre darle un besillo a una señorita o a un caballero. A veces se puede encontrar que el hombre tenga bigote o barba, que ahora se lleva mucho—aunque hay señoras que debieran considerar una depilación facial, que con decolorante no es suficiente.— Hay gente que mantiene los ojos abiertos todo el rato, pero son los menos. ¿Usted es de esos que quiere estar seguro de lo que pasa en todo momento, quiere tener el control? ¡Cierre los ojos! ¿Dónde ha quedado su romanticismo? Pues eso, que si cierra los ojos pues no deja de ser casi casi lo mismo. Si pasamos a palabras mayores, pues sí que hay diferencias y si llegamos a las últimas consecuencias, pues hay UNA GRAN DIFERENCIA… bueno depende de donde le toque. Como decían antes, si usted hace de mujer o de hombre. No le parece gracioso. Algún día le daré más detalles sobre eso.

El caso es que a mi me costó aceptar que si la tendencia marcaba tener la mente abierta, había que tener la mente abierta. Recuerde que yo vengo de un pueblo. En mi pueblo, tener la mente abierta tal vez implique aceptar la posibilidad de tener una relación sexual continuada con alguien del pueblo de al lado, evidentemente del sexo opuesto. Mente abierta es comer en un restaurante chino una vez al mes—evidentemente ensalada china, arroz tres delicias y pollo con almendras o cerdo agridulce.— Ser moderno es sinónimo de ir al gimnasio y realizar un poco de meditación en el parque. Aunque las cosas están cambiando… no se crea. Pero vaya, que en mi pueblo ser bi no es cool y en Barcelona sí. Total, que el día en que me encontré frente al primer tío que pretendía meterme la lengua—gracias a Dios que no tenía pelos en la cara— me costó decidirme a separar los dientes. Además me preocupaba su insistente aliento a “he bebido más de la cuenta”. ¡La gente bebe una barbaridad por la noche! Pero vaya, que su halitosis parecía fruto sólo del alcohol y eso me dejó medio convencer—luego descubrí que era permanente.— Y tengo que decirle con autosatisfacción que fue un buen beso. El tipo, luxemburgués—una raza extraña y por eso, supongo, algo excitante—no lo hacía nada mal. ¿Qué ha hecho Luxemburgo por el mundo? ¿Nada? No sé, es de esos rincones del planeta totalmente inocuos y anodinos, con una gran renta per cápita y cuatro gatos. Pero volviendo al beso. Técnica 8.50. Ejecución 8.50. Penalizaciones 1.00 por el aliento, claro. Así que con un 16.00 le dejaríamos en una buena posición en el ranking. Y admitiré que tal vez en la percepción técnica y artística del jurado, influyó la poca predisposición al acto sexual nivel 1 de la contraparte. Ve, así empieza todo. A partir del primero es mucho más fácil aceptar que la fauna potencialmente pescable es mucho mayor. ¿Por qué ceñirse a un solo sexo, cuando parte del otro está dispuesto a dejarse cazar? Hay mucha soledad, mucha necesidad de satisfacción. Si puedo cooperar, pues hago el esfuerzo. Pero, entre usted y yo, espero terminar con una bonita mujer que me deje comprarle vestidos con vuelo para ocasiones diversas. Y zapatos, muchos zapatos. Pero eso no se lo digo a los chicos con los que flirteo. A muchos no les importaría lo más mínimo, total van a lo que van, pero ahuyentaría a alguno… y ya le he dicho que no hay que cerrar la puerta a nada. Ábralo todo. La mente, la boca y bueno… más cosas. ¡Hay que ventilar! ¡Hay que ventilar!

P.S. Me salió una llaga después del luxemburgués, de los nervios; pero repetí. Por eso se que la halitosis no era alcohólica. Es lo que se llama un “Le olía la boca. Mucho. Siempre.”

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7 responses

8 09 2008
Pinto

(OoO) Sorprendido me deja!

Pero es acaso humánamente eleccionable (uy! qué mal suena esto)
elegible, escogible, pasar de BI a HETER again, asín como asín a grosso modo?

(OoO) Sorprendido me deja, oiga!

8 09 2008
Parce

¿Quedan heteros?

8 09 2008
Antonio

Distinguido señor D. Brígido Juan,

He sabido de esta bitácora por recomendación de D. Javier Pinto, persona ávida de relaciones sociales donde las haya. Me he leído todas sus entradas y debo felicitarle por su prosa tan amena y por la variedad de temas con las que ilustra al personal. Su devenir laboral me recuerda un tanto al mío, por el cierto grado de estatismo y por no haber tenido en momentos dados la suerte que a otros sí les ha dado la cara, aparte de que la exigua diferencia de edad entre usted y yo permite una mayor y mejor identificación entre su realidad y la mía en ese aspecto.

Por otra parte, le felicito también por la forma tan gráfica y entretenida de narrar sus devaneos sexuales, porque se expresa de una forma que verdaderamente me gusta; es más, esa misma retórica que usted emplea la suelo utilizar yo para comentar el devenir diario en mi propio blog, o bien en textos literarios. Así que me hago el ánimo de ver con asiduidad esta página y le deseo sinceramente que siga con esta bitácora, dado que su contenido es muy prometedor. Al mismo tiempo, si quiere darse una vuelta por la mía, será bienvenido, aunque hace ya algunas semanas que la vorágine rutinaria me impide llevar a cabo una actualización.

Reciba un cordial saludo y hasta la próxima.

9 09 2008
Brig

Sinceramente, tráteme de tu!

9 09 2008
Antonio

Puedes estar tranquilo, pensaba tutearte desde el segundo comentario, una vez tomada confianza. Lo mismo digo por tu parte. Salud.

9 09 2008
sònia

cuando oigo bi, siempre me acuerdo de un chiste muy ilustrativo que podria muy bien equipararse con un proverbio zen: “¿en que se parece tirarse en paracaidas con que te la chupe tu suegro? que el problema solo viene cuando miras hacia abajo”
en el deseo, el sexo y las relaciones, ser blanco o negro es una limitación ficticia… pero ser bi por ser cool lo es igual. ventila, abre al mente y decide por ti.

22 09 2008
Miss Éxodos

Me quedo con la última frase: “Le olía la boca. Mucho. Siempre”.

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