No quisiera parecer pedante

4 09 2008

¿Ve? Estoy leyendo a Paul Auster. Este me lo regalaron. ¿Ve? No es de bolsillo. Este vale dinero. Me está gustando parcialmente. O sea, la historia engancha, pero ya está, no va más allá. Entretiene. No va más allá. ¿Sabe? Hace poco descubrí que una obra maestra es aquella en la que no sobra nada—y casi seguro que en la universidad intentaron enseñármelo en más de una asignatura.— ¿Ha tenido últimamente la sensación de ver una película o leer un libro donde no sobra ni una escena, no cambiaría ni una coma? A mi me pasó hace poco, con una película: In the mood for love—sí, sí, en inglés como mínimo, a no ser que domine el cantonés.— Esto en el mundo de la intelectualidad cinéfila sería un “hay que verlo”, ni un clásico ni un descubrimiento—otro día le cuento las categorías en que se divide la intelectualidad cinéfila.— Tal vez no conoce a Wong Kar Wai, pero no es necesario exteriorizarlo. Si sale en sus conversaciones sonría y asienta con la cabeza. En la mayoría de ocasiones, no irán más allá. Con el volumen de información que hay que manejar en el mundo en que vivimos es difícil encontrarse con alguien que tenga algo más que una opinión superficial sobre un autor de Hong Kong que ha hecho una película espléndida y otras muchas pasables. Si le ha gustado mucho el director, nunca está de más memorizar algunos títulos: Chunking Express, Days of being wild, 2046, My blueberry nights… ¿Ve? Recuerdo parte de su filmografía con su título en inglés—Mis noches de arándanos no sería lo que llamaríamos un referente cinematográfico válido, a no se que se confiese usted amante de Parchís o Marisol.— Eso también debe tenerlo en cuenta si quiere moverse en círculos donde se le considere una persona culta. Sólo he visto 2046, que venía en el pack de la FNAC donde compré In the mood for love. Mucha referencia intertextual, pero nada digno de ser recordado. Suerte que la primera valía el precio que pagué por las dos. ¿Ha visto? Los DVDs sí que puede comprarlos en la FNAC. De hecho, no hay muchos otros lugares, parece que es más fácil comprar un DVD pirata que la obra original en esta maldita ciudad.

Pero hoy no quería hablarle de cine, de eso trataremos otro día, ¿si no le importa? Siento que con esta entrada le haya parecido algo pedante. Verá, le cuento un poco mi vida y verá que soy un personaje de lo más corriente. Es lo que le exponía del aura. Hay que formarse un aura determinada, aunque luego uno sea tan del montón que no pueda distinguirse de la multitud ni atentando en plenas Ramblas contra un turista holandés. Hay que luchar por individualizarse de la multitud, igual que hay que luchar porque haya referencias interesantes de uno en el Google. Búsqueme dentro de unos días, a ver si salgo por algo con más caché que el blog. Tengo algunos proyectos en mente… ¿Sabe? Yo lucho por individualizarme, por crear un aura inmediatamente, pero me parece que carezco de empatía. Eso me perjudica. La mayoría de gente me encuentra un poco plasta. El primer día anuncié algo parecido a las historias de chic lit y lo que he desarrollado es un monólogo algo pretencioso sobre como ser un perfecto intelectual, leyendo poco, en la sociedad del siglo XXI. Me doy cuenta que eso es imperdonable.

¡Mire! Yo terminé mis estudios con unas notas excelentes. Desgraciadamente no fui el mejor de mi promoción. Un tipo con gafas y culo respingón que seguirá siendo virgen, sin duda, me ganó la partida. Creo que acampaba en el almacén de la biblioteca en el periodo de exámenes y salía cuando ya habían pasado las revisiones. Nunca entendí porque seguía yendo a aquella sala con olor a cola de carpintero, bajo la luz y el sonido penetrante de los fluorescentes. Tal vez sufría adicción a la cola o al sonido de los fluorescentes o a las letras de sus apuntes. El caso es que después de las revisiones salía del cuartucho, pálido, cerúleo y desnutrido. ¡El tío no desfallecía! Un crack del freakismo y el empolle. Si hubiera sabido que el premio por ser el mejor de la promoción era en metálico tal vez me habría esforzado algo más, aunque tengo mis dudas de haber podido superar a la máquina de memorizar que era este hombre. Una raza superior, sin duda. Con el dinero tal vez le habrá dado para una prostituta. Tal vez no sea virgen ya. ¿Qué se habrá hecho del tipo? No recuerdo su nombre. ¡Lástima!

Cuando terminé la carrera, digamos que había aprendido algunas cosas. Ninguna de ellas pareció interesar a los empleadores de entes privados. Tampoco tuve mucha vocación por lanzarme a las manos de la empresa privada para que hicieran de mi un don nadie aferrado a su contrato fijo y sueldo de mil y pico euros, cuatro semanas de vacaciones y un lote de navidad. Con suerte dos pagas dobles. ¿Qué se cree? Tenía sueños de altos vuelos. Me presenté a convocatorias del Ministerio de Asuntos Exteriores, del Ministerio de Educación, del Ministerio de Cultura. ¡No se equivoque! No para ser funcionario, sino para ocupar una plaza en cooperación cultural o educativa en el extranjero. Me presenté a profesor ayudante de castellano en la isla de Reunión—que es Francia, pero cae por el Índico,—de cooperante voluntario en Etiopía para un proyecto sobre museización de provincias periféricas con etnias minoritarias, para ayudante del departamento de cultura en la embajada de España en Tailandia… Me ignoraron en todas las convocatorias. Mi francés no era suficientemente alto, mi experiencia como antropólogo nula, mi formación en gestión cultural inexistente… Al final me pude ir, casi rogando, de profesor de inglés a una comunidad aparentemente empobrecida, de los suburbios de Casablanca en Marruecos. No me diga que eso no suena glamouroso. Casablanca, digo, no el trabajo. ¿A que no adivina? Trabajé un mes, todo agosto, cuatro horas diarias de clase, con unos niños nada proletarios—tal vez algunos sí, pero la mayoría eran hijos de profesores y cosas similares.— Me tuve que pagar el avión cuando todavía no existía el low cost a Marruecos. Y me pasaron mil aventuras que un día le contaré. Eso se conoce ahora como turismo solidario. Yo lo llamaría un timo, aunque tengo que reconocer que me gustó que me timaran. Fue conmovedor vivir con una familia autóctona que no hablaba más que árabe, haciendo muy difícil la comunicación—claro, claro, la gente new age dice que nos entendíamos con las miradas y las sonrisas cómplices, pues yo le digo que simplemente no nos entendíamos, vivíamos en la misma casa vidas aisladas.— Fue tan tierno levantarse a las dos semanas para abrir con urgencia la fuente en que se había convertido mi recto—difícil decirlo de un modo agradable, ¿me entiende? Tuve una gran descomposición.— Cuando salí del baño, encendí la luz del cuarto donde dormía y descubrí que la pared donde reposaba mi, ejem, cama estaba plagada de cucarachas. ¿Unos cientos? Bueno, seré sincero; de veinte a treinta. Resignado ante tan abrumadora demostración del poder de los insectos para derrotar a la Humanidad, separé la, ejem, cama de la pared y me tumbé a dormir dentro de mi saco hecho de sábana esperando que las cucarachas encontraran la felicidad en el contacto continuado con aquel papel pintado. A la mañana siguiente habían desaparecido, aunque quedaban algunas dentro de mis zapatillas. Fue aleccionador, como le digo, vivir en Casablanca. Y si le queda la referencia cinéfila, pues olvídela; el Rick’s café sólo puede ser hoy en día un cabaret lúgubre e insalubre.

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3 responses

4 09 2008
Pinto

Caballero, queremos sus aventuras en Marruecos! Y very sorry to learn que le denegaron taaaaaantas solicitudes de trabajos/becas/programas. Pero bueno, de todo se aprende y seguro que así logró Ud. perfeccionar el arte de rellenar solicitudes y “echar papeles pa una beca”.

(^o^)

Jofú, entre post y post, déjenos cuatro o cinco días,
que si no, no le podemos seguir a Ud.

En otros blogs que leo, no se ofenda, l@s autor@s esperan a tener 10 comentarios antes de postear el siguiente!

Arigato in advance!

14 09 2008
lotes de navidad

Yo fui a Durham (Inglaterra) a ver a una “amiga” y cuando llegué me encontré convertido en su novio oficial y el padrastro de su hijo…¿Eso también se considera turismo solidario? Tres meses de vida cuasimarital con alguien a quien apenas no conocía, y en casa de sus padres!!
A cambio no tuve descomposición, como usted. En algo le gano.

24 09 2008
ariadna

No entiendo porqué todos te tratan de usted, Brig. Remítanse al primer post. Gracias

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